Las intervenciones realizadas por medio de la técnica conocida como Terapia Asistida con Animales son necesarias, como su nombre indica, la participación de un animal en las sesiones de terapia, en las que se desarrollan diversas actividades cuyo fin es potenciar las fortalezas de los participantes.

Se emplean múltiples y diversos términos para denominar a esta técnica terapéutica:

Terapia asistida con animales, terapia facilitada por animales, intervención asistidas por animales, zooterapia… diversa nomenclatura para, en esencia, referirse a lo mismo, una técnica de intervención en cuya dinámica los animales cumplen un papel fundamental.

Los cuantiosos beneficios que su participación conlleva, si se ejecuta de la forma adecuada, no solo se aplica en el ámbito de la psicología, terapeutas, enfermeros o médicos, todos los profesionales sanitarios pueden adaptarla a la metodología de su ámbito de actuación particular, incorporándola a los tratamientos empleados con sus pacientes de manera usual.

La IAIHAIO diferencia entre tres tipos fundamentales de intervenciones asistidas por animales:

1. Terapia asistida con animales (o también TAA).

Con unos objetivos prediseñados y una estructura sólidamente fundamentada que se prolonga a lo largo del tiempo.

Su finalidad es fomentar o mejorar la salud de los destinatarios a diferentes niveles: social, emocional, cognitivo, físico, conductual…. adaptándose a las necesidades de cada caso particular.

El proceso ha de ser documentado y evaluado tanto durante y después de cada sesión como al finalizar el tratamiento.

Es realizada por un profesional de la salud acompañado por un técnico especializado en este tipo de terapia.

Es aplicable prácticamente a cualquier población: pacientes con trastornos del desarrollo, alumnado con necesidades educativas especiales, pacientes geriátricos, centros penitenciarios y de menores, usuarios de programas de rehabilitación por alcoholismo o drogodependencia, entre otros

2. Actividad asistida con animales (en adelante AAA).

Pese a los beneficios terapéuticos que puede aportar, carece del rigor científico de la anterior, es de carácter lúdico, se realiza de forma puntual y no constituye por sí misma un proceso terapéutico No se requiere más que una formación básica para poder realizarla de eficazmente, pudiendo incluirse

3. Educación asistida con animales (a partir de ahora EAA).

Cuenta con unos objetivos, en este caso pedagógicos (mejoras en las calificaciones, en las habilidades prosociales y/o del funcionamiento cognitivo), y la dirige un profesional de la educación, con conocimiento acerca de las intervenciones con animales, dentro de un contexto académico.

Dándose evaluaciones, tanto formativas como sumativas, que permitan conocer las repercusiones de la intervención.

Las sesiones terapéuticas se adaptan a las necesidades y posibles patologías de los participantes.

Por ejemplo, si la terapia se realiza con población anciana las limitaciones más frecuentes, ajenas a afecciones como la demencia o el alzhéimer, suelen pertenecer al ámbito físico.

Por ello en esos casos se intenta trabajar sobre todo los aspectos cognitivos, sociales y emocionales, pese a introducir ejercicios que favorecen la motricidad de una forma lúdica y adaptada a las particularidades y capacidades de cada sujeto que participa.

Además, se incide sobre diversos desórdenes en el área del lenguaje, como agnosia, parafrasia o ecolalia.

En el caso de que los afectados sean niños se busca trabajar con ellos por medio de juegos y actividades lo más lúdicas posible, aunque siempre con una justificación terapéutica basada en estudios y conocimientos teóricos corroborados empíricamente.

Por añadidura, si la intervención es grupal se obtienen una serie de beneficios adicionales como la consecución de cohesión del grupo y el establecimiento de relaciones afectivas positivas.

Diversos estudios científicos apoyan que la interacción con animales fomenta el contacto social de personas con enfermedades mentales y con dificultades en la interacción social, aumentando el número de sonrisas, risas, inclinaciones hacia el contacto físico y verbalizaciones.

¿Cuál es el animal ideal como terapeuta?

1. Terapia asistida con caballos.

Pese a que prácticamente cualquier animal, tanto doméstico como de granja, es susceptible de ser asistente en este tipo de terapia, habitualmente se escoge el perro por ser el más accesible, dócil y relativamente fácil de entrenar en las habilidades necesarias para su desempeño como animal de terapia.

Por ejemplo, son muy conocidas las terapias asistidas con caballos, que también reciben el nombre de equinoterapia e hipoterapia.

En este caso se trabaja mucho las competencias físicas como el equilibrio o la psicomotricidad, necesarios para que la persona se mantenga su vida a lomos del caballo, y por lo tanto teniendo grandes beneficios a nivel tanto psicológicos como neuromuscular.

Pero quizás el gran inconveniente de elegir a los caballos como animal de terapia, es que a muchos usuarios les imponen debido a su tamaño y a los peligros que podría conllevar sufrir un accidente o caída desde lo alto de la silla de montar.

También hay que tener en cuenta que debido a las necesidades que tienen los caballos en lo referente a su mantenimiento y requisitos de sus instalaciones, estas suelen estar a las afueras de la ciudad, por lo que para llegar a las sesiones de terapia habremos de disponer de un vehículo para transportarnos hasta las cuadras, lo cual habremos de tener en cuenta a la hora de valorar los costes tanto en lo referido al tiempo como al presupuesto monetario.

2. Terapia asistida con gatos.

Aunque nos pueda parecer extraño los gatos también son susceptibles de ser elegidos como animal de terapia.

Pese a esto no es demasiado frecuente debido a que, normalmente, estos felinos no son tan dóciles ni fáciles de adiestrar como lo puede ser un perro o un caballo.

La principal razón es que son animales más independientes y su carácter suele ser más particular.

Pero esto no quita que haya muchas residencias de ancianos o centros de pacientes internos que tienen a los gatos como animal de compañía, a la vez que participan en las sesiones de los usuarios, tanto de terapia como en actividades lúdicas, lo cual serían consideradas como actividades asistidas por animales.

3. Terapia asistida con conejos, cobayas, hámsteres o ratas. 

Si nos gustan los pequeños mamíferos también tendremos opciones a la hora de elegir al animal que va a protagonizar estas terapias, pues muchos de los terapeutas emplean conejos cobayas hámsteres y ratas como asistentes en sus sesiones.

En estos casos la mayor ventaja es que al ser animales bastante pequeños no suelen dar el mismo miedo que podría dar un perro o un caballo, aunque es verdad que a algunas personas les da cierto repelús tocar o coger a un hámster o cobaya.

Cuando es uno de estos pequeños roedores el que colabora con nosotros, las actividades suelen reducirse a realizar los cuidados propios del mantenimiento del animal, tales como el acicalamiento por medio del cepillado y los baños, la alimentación, pequeños paseos, prepararles juegos y circuitos, y un largo etcétera que podrá contener una gama de actividades tan variadas como nuestra imaginación lo permita.

4. Terapia asistida con aves.

También las aves pueden ayudar y participar en las sesiones de terapias asistidas con animales, desde canarios y periquitos, hasta loros y cacatúas, todas las posibilidades se pueden tener en cuenta siempre que los animales estén en buenas condiciones y nos permitan conseguir los objetivos terapéuticos pertinentes.

5. Terapia asistida con delfines.

Por otra parte, como ya mencionamos anteriormente, en individuos con alergias se puede recurrir a animales que carecen de pelo. Los más frecuentes son los delfines, que protagonizan las sesiones de delfinoterapia.

Estas sesiones, además de ser muy originales, incluyen la ventaja de darse en el agua, por lo que en individuos con patologías psicomotrices puede resultar una de las opciones más recomendables.

Al realizar los ejercicios en el agua la libertad de movimiento es prácticamente total, sin castigar a las articulaciones y siendo más fácil para aquellos que, por ejemplo, como pasa en los usuarios con parálisis cerebral, sufren de rigidez en las extremidades y la musculatura en general.

La elección del animal para la terapia asistida.

Por último, para terminar de hablar sobre la elección de los animales, hemos de decir que esta ha de ser condicionada sobre todo por la capacidad de ese animal para desarrollar las actividades necesarias para la consecución de los objetivos terapéuticos, a la par que, influenciada por las preferencias personales tanto de los usuarios como de los terapeutas, pues todos han de sentirse cómodos en el desarrollo de las sesiones.

Por supuesto una de las premisas fundamentales, por no decir la primera de ellas, es que debe de primar el bienestar y el respeto tanto del animal hacia las personas como de estas hacia él.

En caso de que alguno de los participantes, ya sea el usuario, ya fuera el animal, realizara un acto que pudiera dañar de alguna forma a la otra parte, se paralizaría automáticamente la sesión y se sacaría al animal del recinto terapéutico, realizando actividades alternativas que tengan las mismas funciones, pero en las que no sea necesaria la participación del animal.

Pues hay que cuidar por la salud física y mental de nuestros ayudantes de terapia.

Por supuesto, los animales han de estar en perfectas condiciones de salud, manteniendo al día su calendario de vacunas, las desparasitaciones y las revisiones veterinarias, que ha de ser lo más frecuentes posible.

A su vez, han de estar correctamente alimentados ejercitados y aseados, evitando así enfermedades tanto del animal cómo de los usuarios.

Si por ejemplo los animales, ya sea un perro o un caballo, estos animales tienen garrapatas, y estas pueden transmitirse a las personas pudiendo contagiar diferentes enfermedades, algunas de ellas bastante graves.

Pero todo esto puede ser prevenido con el uso de los productos antiparasitarios pertinentes, tales como pipetas, sprays, pastillas o collares.

Beneficios de la TAA

Se ha demostrado que la presencia del animal resulta beneficiosa de múltiples formas, entre otras mejoras se encuentran que favorece que desaparezca de la sensación de soledad y abandono, ayuda a que disminuyan la apatía y la depresión, a la vez que aumentan los sentimientos de autoeficacia y la autoestima.

Además, son notorias las mejoras en las relaciones sociales y las sonrisas, sin menospreciar las mejoras psicomotrices y sobre todo cognitivas que la interacción con el animal proporciona.

Siendo incluso provechosa para los cuidadores quienes modifican su forma de interacción con el residente hacia posturas más comprensivas y afectivas.

Otra de las ventajas de esta modalidad terapéutica, es que se ha comprobado que un terapeuta que lleva consigo una mascota se percibe como menos amenazante, mejorando la relación paciente-terapeuta.

De esta manera, la participación del animal en la terapia facilita la alianza terapéutica, por ello resulta especialmente útil para pacientes que se muestran reticentes a realizar otros tipos de terapia, aquellos que han tenido malas experiencias previas o simplemente están desmotivados.

También es muy ventajosa en los casos de colectivos con etiquetas que suponen un estigma social, ya que el animal no atiende a ese tipo de juicio como podría hacer un humano, no teniendo en cuenta las clasificaciones o connotaciones sociales de las características personales que podrían percibirse como negativas.

Pero no son sólo psicológicos los efectos positivos, pues el contacto con el animal provoca cambios físicos positivos mensurables tales como disminución de la presión sanguínea y frecuencia cardíaca, propiciando la relajación por ello resulta especialmente útil en aquellos casos en los que el estrés es un obstáculo para el desarrollo de la intervención terapéutica facilitando el desarrollo y la mejora del equilibrio y la coordinación.

Pero es en los síntomas más particulares de cada patología en los que se incide en la TAA, entre los que se cuentan los trastornos del lenguaje, ecolalia, parafrasia y/o agnosia, de la personalidad como agresividad, inquietud, apatía, deficiencias motoras, desorientación espacio-temporal y los tan conocidos déficits cognitivos entre los que destaca el deterioro de la memoria.

Además, ha quedado ampliamente demostrado que en la terapia asistida con animales los niveles de abandono del proceso terapeútico antes de que este finalice de forma natural son mucho menores que en los de otros tipos de terapia, dado sobre todo al tipo de vínculo que el paciente establece con los terapeutas, tanto el humano como el canino, equino o animal que sea.

También son determinantes la motivación y las ansias de mejora que estas actividades en las que el animal es protagonista junto con el usuario generan en este último.

Estructura de las actividades de terapia asistida con animales.

Las sesiones de terapia asistida por animales pueden organizarse según sea más conveniente, siempre con el objetivo de adaptarse a los requerimientos terapéuticos del colectivo o el individuo particular que va a recibir las sesiones.

Las actividades asistidas con animales son diseñadas, desarrolladas, supervisadas y evaluadas por un especialista en intervenciones asistidas con animales.

Lo que sí es importante es que una vez se comienza a seguir una pauta a la hora de la elaboración de las sesiones se recomienda no modificarla, o al menos no drásticamente, debido a que esos cambios bruscos pueden alterar la evolución de los pacientes, haciendo que en muchos casos se ralentice el proceso de tratamiento o incluso haya retrocesos o recaídas.

El objetivo de estas actividades es entretener, no pretenden educar ni ofrecer asistencia terapéutica, aunque esto no implica que no sirvan indirectamente para ambas cuestiones.

Esta estructura puede variar sensiblemente en función de las necesidades de las personas a las que se quiera atender por medio de la intervención. Pues este esquema sería sólo una de las posibles pautas disponibles a la hora de elaborar una sesión de terapia asistida con animales.

Uno de los posibles inconvenientes de este tipo de intervenciones es que hay algunos usuarios que pueden ser alérgicos a los animales. Por ello, si por ejemplo utilizamos a un perro como animal de terapia grupal esos usuarios no podrían participar en este tipo de sesiones.

En estos casos lo que se suele hacer es recurrir a animales hipoalergénicos, es decir, que no provocan reacción alérgica. La mayoría de ellos debido a que no presentan pelaje, el cual suele ser el responsable del común de las alergias.

Un ejemplo de este tipo de animales serían los delfines, los cuales se llevan empleando bastante tiempo en intervenciones realizadas por medio de la colaboración de animales en las sesiones terapéuticas. En concreto esta modalidad se denomina delfinoterapia y podemos encontrarla en numerosas ciudades, aunque si no hay un delfinario cerca quizás tengamos que valorar otras alternativas.

Se distinguen 5 tipos de terapias alternativas:

1. Sistemas integrales o completos.

En los que se incluyen: homeopatía, medicina naturista, naturopatía, medicina tradicional china, acupuntura, auriculopuntura y ayurveda.

2. Prácticas biológicas.

Tales como la fitoterapia, terapia nutricional, tratamientos con suplementos nutricionales y vitaminas.

3. Prácticas de manipulación y basadas en el cuerpo.

Algunos ejemplos serían la osteopatía, quiropraxia, quiromasaje, drenaje linfático, reflexología, shiatsu, sotai, aromaterapia.

4. Técnicas de la mente y el cuerpo.

Principalmente el yoga, meditación, kinesiología, hipnoterapia, sofronización, musicoterapia, arteterapia y otras.

5. Técnicas sobre la base de la energía.

Siendo las más relevantes el Qi-Gong o Chi-kung, Reiki, terapia floral, terapia biomagnética o con campos magnéticos.

Personas con fobia y miedo a los animales.

También hay que considerar que hay personas con miedos y fobias referentes a distintos animales, lo cual quiere decir que quizás una persona con demasiado miedo a los perros no debería decantarse por esta opción, pudiendo recurrir en su lugar a la equinoterapia, es decir, terapia con caballos, o la ya mencionada delfinoterapia.

Siempre hay alternativas, lo importante es no cerrarse a considerar una única modalidad, pues muchas veces al cambiar de estrategia se consiguen grandes resultados.

8 Ventajas de la terapia asistida con animales.

1. La terapia asistida con animales es divertida.

Debido a que las sesiones se componen de juegos y actividades lúdicas, pese a que puedan ser bastante largas el tiempo se pasará muy rápido, ya que no dará la impresión de estar haciendo un sobreesfuerzo y estaremos disfrutando y riendo, aunque realmente sí que estemos trabajando diversas funciones y habilidades

2. La terapia se apta para todas las edades.

Desde edades infantes, con niños muy pequeños, hasta ancianos de edad avanzada, todos pueden disfrutar de una sesión de terapia asistida con animales, pues las actividades habrán sido diseñadas teniendo muy en cuenta las edades y capacidades de los usuarios a las que esté dirigida

3. Complemento ideal.

Quizás no es la mejor terapia para usarla como método único en el tratamiento de una enfermedad, pero es una buena opción como terapia suplementaria.

Pues al combinarse dos terapias que sean compatibles se pueden conseguir mejores beneficios en un menor tiempo, ya que un método puede suplir las carencias del otro.

4. Tener contacto con animales.

Para aquellos que disfrutan del trato con los animales esta es una buena opción, pues a la vez que trabajan y consiguen mejorar diversos aspectos de su vida y conseguir una buena evolución de su patología, en caso de padecer una, pueden disfrutar del contacto con los animales, el cual de por sí tiene numerosos beneficios, como favorecer la relajación o producir mayores tasas de bienestar y satisfacción.

5. Terapia con eficacia comprobada.

Aunque en España aún no se hayan realizado demasiados estudios en otros países son bastantes las organizaciones relevantes que han realizado experimentos y seguimientos de pacientes, a raíz de los cuales se ha contrastado que la terapia asistida por animales es realmente útil y se basa en unas premisas validadas por la ciencia.

6. La terapia asistida con animales tiene beneficios grupales.

Cuando las sesiones se realizan en grupos se consiguen numerosas ventajas a nivel tanto social como personal, el contacto con otros resulta muy beneficioso, mejorando el estado de ánimo y la salud en general.

Además, puede ser una buena forma de conocer a otras personas que están en la misma situación que nosotros y hacer buenos amigos a la vez que recibes terapia, lo cual siempre es un apoyo considerable que puede agilizar el proceso de mejora o evitar recaídas.

7. Aplicable en diversos ámbitos.

Desde fomentar la lectura en los más pequeños, a tratar a enfermos de Alzheimer y evitar que la degeneración sea drástica, o conseguir que personas autistas puedan relacionarse con otros de una forma más normalizada.

Muchas son las posibles aplicaciones de esta modalidad terapéutica, todo dependerá de las necesidades de los usuarios que serán sus destinatarios, pero todo un mundo de posibilidades se abre ante todas las posibles aplicaciones de este método.

8. Terapia motivadora.

Al ser las sesiones lúdicas, incorporar un animal, existir la posibilidad de hacerla en grupo y otros factores relevantes, este tipo de terapia favorece el aumento de forma sensible de la motivación, pues incentiva a los usuarios a participar y ser protagonistas de las actividades y talleres, ayudando al animal en muchas ocasiones, pues son vitales para que este consiga realizar la tarea correctamente. Todo ello hace que aumente la sensación de ser útiles e importantes, aumentando así la motivación de la persona.

7 Desventajas de la terapia asistida con animales.

1. Miedo a los animales.

Uno de los mayores hándicaps de las terapias asistidas por animales es que hay personas a las que estos les dan verdadero pánico, pero jugando un poco con la elección del animal de terapia esto puede evitarse, ya que a lo mejor alguien que le tenga miedo a los caballos no se lo tiene a los perros, o si es un perro pequeño no le impone tanto como uno grande.

Por ello un mismo terapeuta suele tener más de un animal de terapia con el que colabora

2. Aparición de alergias.

Si los usuarios son alérgicos al pelo de los animales pueden pensar que ya no podrán participar en terapias asistidas por animales, pero quizás puede valorar otras opciones como la delfinoterapia, o buscar un terapeuta que utilice animales que generan pocas alergias, o animales hipoalergénicos, como por ejemplo, el gato sin pelo o gato esfinge.

3. Necesita más estudios internacionales.

Aunque existan numerosos estudios de alta validez científica, es cierto que sería aún mejor que el número de estos estudios fuera mayor, a la vez que más organizaciones internacionales destinaran fondos a apoyar este tipo de investigaciones, pues la mayoría de los experimentos sobre terapia asistida por animales son de financiación privada, lo cual hace que muchos investigadores no cuenten con los fondos suficientes para llevar a cabo esos estudios.

4. Poco frecuente en algunos países.

Pese a que sea una práctica cada vez más y más conocida, hay lugares en los que la gran mayoría de la población ni siquiera ha oído mencionar la terapia asistida por animales, pues no es una de las más frecuentes, aunque eso parece que va cambiando con el transcurso del tiempo, siendo hoy en día algo más frecuente y conocida popularmente.

5. Terapia alternativa.

Muchos dudan de si la terapia asistida por animales es una de las mencionadas pseudoterapias, pero esto no es así, aunque durante años se la ha clasificado como terapia alternativa, la realización de cuantiosos estudios contrastados ha desechado este mito, dándole el valor que esta modalidad terapéutica se merece

6. La terapia asistida con animales requiere mucha preparación.

Debido a que las sesiones están compuestas por actividades lúdicas hay muchos que piensan que son como una cadena de juegos, pero nada más lejos de la realidad, pues para diseñar una sesión efectiva han de dedicarse muchísimas horas de trabajo, teniendo en cuenta cuales son los objetivos terapeúticos, cuales las necesidades particulares de cada usuario, diseñando actividades alternativas o adaptándonos a posibles contratiempos.

Todo esto desde luego no es tan sencillo como poner a los pacientes a jugar con un animal, pero pasa como en muchos otros ámbitos, al no verse ese esfuerzo este es ignorado.

7. No se toma demasiado en serio.

Debido a la estructura de la sesión basada en juegos y actividades del cuidado de los animales son muchos los que piensan que para eso mejor adoptar un perro o un gato, pero como hemos dicho hay un trabajo de fondo detrás que resultaría cuasi imposible de emular en casa y sin los conocimientos y el bagaje profesional necesarios para elaborar sesiones efectivas y beneficiosas más allá del temido efecto placebo.

¿Y tú qué opinas sobre los beneficios y los contra beneficios de la terapia asistida con animales?

¿Conocías este tipo de intervenciones? ¿Qué opinas de ellas? ¡Estamos deseando saberlo!